04 marzo 2013

Avatares e indios coconpajoes

Empieza la jornada con una dosis de colesterol que pronto desaparece debajo de nuestras suelas. Michel, Pez y el secretario arreamos al universo Cocons a disfrutar como indiacos. Somos los Coconpajoes, una raza de nuevos avatares que se quitan los complejos de encima, que retornan a la infancia sin reparos... Pero esto lo explica maravillosamente bien Pez en su entrañable entrada sobre esta jornada: Píntate la cara... quítate la coraza.
Permíteme, amigo, que reproduzca uno de tus párrafos: Mi primera reacción instintiva ha sido un "no,....", pero conforme nos hemos pintado, me he sentido vivo, feliz, y lo he entendido todo,... Jaime nos ha desabrochado un botón mas de ese corsé al que llamamos "madurez",....menuda TONTERÍA, que tristeza tan grande ver en qué nos convertimos empujados por unos  "valores" para vivir integrados en una  "sociedad civilizada".
Charraeta va y charraeta viene. ¿De dónde leches han salido estos tres coconpajoes?. Ha sido estupendo.
Y entre otras conversaciones, nos quedábamos con lo inmenso que es este territorio, con lo tremendamente variado... Su vegetación áspera, austera, las irregularidades del suelo con ramblas, los fondos de los barrancos, las preciosas vistas desde sus picos, las crestas trotonas, las minas... Me imagino el momento más productivo de estas. Veo a los trabajadores refugiándose en las derruidas construcciones que se levantan junto a sus bocas, los veo meterse por esos angostos agujeros en busca del ocre, sintiendo la humedad y el aire caliente que brota de su interior, y los veo sacando con los machos el material por los caminos empedrados hasta dar salida en los mercados a este mineral con el que en esta ocasión nos hemos pintado las caras, como dice Pez, sin pudor, como niños... Hoy todo está abandonado. Michel apuntaba la oportunidad de poner en valor todo esto, de alguna forma, para que los 'de ahora' conozcan cómo se ganaban la vida 'los de antes'.
Y también hablamos del bendito esparto cada vez que corríamos ladera abajo o arriba y nos agarrábamos a estas matas para yudarnos a superar el desnivel o evitar irnos de boca. ¡Qué duro el cabrón!. Y vuelvo a acordarme de 'los de antes', de la potente industria que hubo en torno a la Stipa tenacissima: cuerdas, canastos, esteras... 
¡IAIA, ¿QUIERES TOCINO?!
Y miro con cariño las retorcidas garroferas, las arrugadas oliveras a las que ya nadie hace caso, y vuelvo a pensar en 'los de antes', joder, aceitunas, aceite (tomate, pan...) y pienso en toda una cultura, en toda una forma de vida alrededor del esparto, de los olivos, los algarrobos, el ganado y las brasas de los domingos. Llegamos al coche y en uno de los chalés se oye murmullo de familia y sale humo entre un murete y un tejadillo de chapa. Huele a familia, a domingo, a calor de brasas que empiezan a transformar los comestibles. Y un niño que grita ¡Iaia, ¿quieres tocino?!... El coconjoe Michel me mira, abre los ojos más de la cuenta y piensa -como yo- en toda la filosofía que encierra la sentencia. Quisiera haberme metido en el calor de esa familia: Cerveza, picaeta, risas... Abuelos, padres y nietos alrededor del tocino.
Todo esto sucede cuando salir a correr con amigos es más que salir a correr. Me hace feliz ir con esta gente y despertar mis dosmil sentidos para percibir todo lo que ocurre a mi alrededor.
Y todo esto está ahí, lo tenemos más cerca de lo que creemos. Sólo tenemos que ir, buscarlo, observarlo, dejar que se nos meta dentro. A mí todo esto me hace feliz.
Y ahora mira de nuevo este paisaje:
Parece una mancha marrón, pero es esparto, oliveras y algarrobos. Es humo y tocino. Es un territorio con nombre y apellidos: Cocons, Bec, Reó, Güendo, Sabinar... Es -o fue- la fuente de recursos de unas cuantas generaciones. Y es también donde nos gusta ir a correr, por correr y por aprehender todo lo que es.
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La ruta: Final de la calle Vall d'Alba, en Cumbres del Sol - Bec de l'Àguila - descenso por un rastro hasta la pista - un trocito de la misma hasta dejarla benmcales a través - trotada junto al cauce de una ramblita - pista y acceso al Barranc de Cocons - senda a la derecha y ascenso hasta El Sabinar - descenso entre minas de ocre hasta otra pista - poca pista y senda hasta la cuerda de acceso a Pico Minas - pelín de cresta y descenso - cruce de pista y a Tosal Reó - descenso cabrero y cuerda de Pico Minas - descenso por la derecha hasta senda de acceso a Cocons - ascenso de Cocons hasta minas - a pista de la derecha - escape de pista por bancales... Bec de l'Àguila y descenso al inicio. 12k y unas 2h y 30m.
Wikiloc:
EverytrailBec de l'Àguila - Cocons - Sabinar - Tosal Reo at EveryTrail
EveryTrail - Find the best hikes in California and beyond

Perfil:






Rutas relacionadas:
-Barranc de Cocons i Mines d'Ocre.
-A mí esta droga me va a matar...
-¿Sabes dónde está el Tosal Reó?.
-Bec de l'Àguila - Cap de Monnegre.

2 comentarios:

PEZ dijo...

Me encanta!
Un beso rey!

Nicolas Lopez dijo...

Un plaer todo lo compartido contigo, mestre. Como siempre.
Más tosino y menos prozac!