06 mayo 2013

Crestas, runs & futboleit... Rascando momentos felices

Un día fresco, con su brisita, soleado. Las Baleares allá al fondo. Un piramidal Puig siempre sorprendente. La Serra Gelada, el Ponoig y entre ambas y cortando un precioso mar azul la imponente roca caliza de la Bernia. Así se planteó un sábado largo de piedra y profundas perspectivas. El Rizos, Pablo y David progresan por la cresta mientras yo me dedico a hacer fotos y a grabar. Me siento buscándole un rincón cómodo a este inmenso sofá y se me interponen las ideas conforme voy sumando grados al giro...
En esta peña realizan una serie de maniobras mientras de nuevo me pierdo en mis pensamientos...
Es fácil perder de vista lo pequeño, lo cercano, la belleza de la punta del zapato, ante la inmensidad de la montaña. Especialmente en la Cresta de la Bernia. Tanto cielo, tanto mar, tanto valle, tanta montaña, tanto terreno conocido como desconocido... Pero si dejas caer la vista te ciegas igualmente con los pequeños mundos que se organizan en un retazo de musgo que busca el norte para ser feliz. Efectivamente, la belleza está en todas partes...
Y la grata compañía de una cuadrilla de valencianos que hoy también están disfrutando de todo esto. Vamos cruzándonos en esl camino desde el primer momento. Un placer haberlos encontrado...
Y mira cómo son las cosas. De un día para otro estás aquí y estás en la otra punta del universo. La verdad es que el esfuerzo ha sido titánico. He ido al fútbol. Y lo he hecho para acompañar a mi Guillermo y a mi padre. Dos apasionados del balonpié, tanto como yo de mis cosas. Seguro que hay una explicación a esos saltos generacionales en cuanto a fascinaciones se refiere. Bien, ha sido una mañana diferente e igualmente feliz...
Por un momento me he imafinado el campo del Hércules lleno de pinos y carrascas, con algún picacho calizo sobresaliendo, con arruis mordisqueando esa hierba tan verde... Y a mí mismo enmerdao cerca de un córner. En algún momento me he abstraído del tema central. 2-1 por cierto.
Y de nuevo la tarde del domingo me deja otra perla. Mi tirillas Marcelo quiere trotar por nuestro universo particular y salimos hacia la Serra Grossa. Vamos charlando. Le cuento lo fundamental que es sentir cada parte de su cuerpo en cada momento del avance. Y avanzamos, y subimos y bajamos y hasta nos hacemos el último kilómetro descalzos. Me clavo una piedra, tenía que pasar.
Momentos, muchos buenos momentos. Rascando felicidad de todos los rincones.
Y ahora me voy a ver si me tomo un zumo de naranja con Álvaro y charlamos un poquito.

1 comentario:

Nicolas Lopez dijo...

Maestro de los momentos, que sumados, hacen que la vida merezca la pena.
Siempre tu alumno.