12 julio 2013

Blues del Mar de Hielo

Golpéense las cuerdas del bajo y siéntase la vibración en lo más profundo del alma. Piolets y crampones que hacen crujir el hielo, creyendo que doblegan la fuerza congelada a cada paso que avanzan. Es el Blues del Mar de Hielo...
Blues del Mar de Hielo from antropovision on Vimeo.
Y aunque todo apunta a que el objetivo es una de las cimas más emblemáticas del planeta, señoras y señores, el Mont Blanc, ahora, a 0 metros, además de alcanzar su cima nos encontramos con el corazón más fuerte que antes. Esta es la foto de la cumbre, viernes 5 de julio de 2013 a eso de las 8 ó 9 de la mañana. Sólo una parte de la aventura:
Pero la historia comienza bante antes. Hace mucho, mucho tiempo. No voy a hurgar en sus orígenes y me remontaré al 29 de junio... A groso modo, salimos de Alicante en la Escolana2 y desde Elche a partes casi iguales los siguientes vivos: Jesús, Sergio, Rizos, David y el secretario con destino al Parque Nacional dels Ecrins con la finalidad de aclimatar con un 4mil y poco, el Dome de Neige. Pasan un par de días y la primera aclimatación es la personal...
Los fogones, el vino, la mistela, la cerveza, el colaboreteo, etc hacen que, en mi caso, esos desconocidos que son Sergio y Jesús alcancen el grado de "putamadrepipol" y "buenagentevayaquesí" en pocos minutos. A Rizos y a David ya los tengo pillados, y yo, que soy... en fin y tal, pues 5 cerdos salvajes bien avenidos en busca de Heidi y sus cabritas. Camino de Ecrins ya hay demasiada confianza en el ambiente, buen tema...
Esa noche la pasamos en el aparcamiento del PN de Ecrins, la noche estrellada nos anticipó la espectacularidad del entorno que nos iba a emborrachar a la mañana siguiente.
Buenos días. Salimos del bosque frondoso y vamos ganando altura, perdiendo vegetación y ambientando el cuerpo a las nieves perpétuas. Rizos observa los bloques de granito, los seracs y demás elementos camino del refugio de Ecrins.
Seguimos elevándonos espiritualmente y entramos poco a poco en el Glaciar Blanco, donde en primera instancia se encuentra el refugio del Glacier Blanc a 2.542. Enclave al que accede mucha gente ya que lo separan del aparcamiento y la oficina de info del parque unas 2-3 horitas según ritmo. Allí hay unas espectaculares vistas mires para donde mires y el lugar es privilegiado para, por ejemplo, ponerse morenito...
Unas 2-3 horas más nos separan del Ref Ecrins, a 3.175, situado en una rocalla elevada desde la que se aprecia buena parte de lo ascendido y prácticamente la totalidad de lo que haremos al día siguiente.
Se cena pronto. Tenemos tiempo para la contemplación. Vemos la ruta y el D de Neige ahí, para nosotros. El tiempo es bueno y las previsiones mejores. Cenamos y evacuamos en el curioso aliviadero de Ecrins, sólo hay que seguir las instrucciones...
Personalmente me resulta complicado adaptarme a estos horarios de alta montaña. Lo ideal es acostarse a las 8-9, si no antes, porque los desayunos y la salida se fijan entre las 2 y las 4 de la madrugada. Hago lo que puedo y no esquivo quedarme a ver caer la luz, a ver cómo se mueven las nubes, a ver el cambio de tonos y colores de la roca y la nieve. Luego llego al refu, a las literas, y entre la calora y los ronquidos me cuesta conciliar el sueño. Acabo cayendo. Al día siguiente este es el tramo más espectacular camino al Dome de Neige:
Tracemos una gran 'ese' y llegaremos a los 4.015 del D de N. Prescindimos de la cresta de la izquierda que lleva a la Barre des Ecrins, cien metros más arriba.
Ya vamos aclimatando, en todos los aspectos, que es lo importante. La bajada se hace dura sobre todo por el calor. Son entre 6 y 8 horas de fiesta sobre la nieve papa hasta el lugar de salida. La labia de david nos acaba ofreciendo por 2 pavos una ducha en un campin del pueblo de abajo. Como  nuevos vemos Chamonix y el Mont Blanc cada vez más cerca...
Y recuerdo muchas cosas, excelentes momentos, las cenas, las risas, el humoraco de Jesús, la acidez de David, el Titán de Sergio y los sueños de Rizos, todos entrando por mis sentidos... CMX, Aiguille de Midi, buscamos el Cosmiques y seguimos cumpliendo objetivos...
Y el reventón, el desbordamiento, la exageración, el exceso de sensaciones lo encuentro en la terraza del ref Cosmiques a 3.613m. Mientras allá abajo viven grises y mojados, aquí, sobre las nubes y con las nieves a mis espaldas me siento tremendamente especial y privilegiado. ¡Qué momento!...
Siempre he querido saltar sobre ese 'ser' algodonoso para rebotar y rebotar hasta quedar recogidito, calentito, resguardado, como en aquel colchón que tenía mi abuela Margarita en el que me hundía y me sentía seguro y feliz, bloqueado de amor toda la noche. Pues sí, eso, y de nuevo pronto a la cama, más pronto que en la anterior ascensión. Mañana el desayuno es a la 1 de la madrugada, a las 2 en marcha.
Después de ese blues de nubes llega la tirada final. Salimos a oscuras una considerable retaíla de serecicos humanos camino del Mont Blanc. Pasico a pasico, disfrutando de la oscuridad y todo lo que media hasta la sobreiluminación de la alta montaña. En la siguiente imagen está el antes y el después del Coll de Mont Maudit, lugar en el que nos amaneció de impresionante manera...
En este punto se formó un considerable tapón tanto de subida como de bajada. En esta foto queda más claro el embudo en el momento de la bajada:
Es el paso delicado de la ascensión-descenso al Mont Blanc. Aunque a decir verdad, lo que subimos a oscuras de madrugada no tiene nada que ver con lo mismo de bajada. En primer lugar porque ves por dónde 'circulas'. No valen traspiés, no vale no saber lo esencial. No es fácil, por mucho que digan, la montaña no es fácil amigos, me digan lo que me digan. Por otra parte el estado de la nieve, papita pura con el calor que hizo.
Pero el extra aún estaba por llegar, en forma de chusco de pan, carne aplastada, patatas y cerveza fresca. El Poco Loco o Pollo Loco, o Poco Coco, o yo qué sé en pleno corazón de uno de los pueblitos más caros del mundo... Felicidad, orgullo, sensaciones.
Y este blues nació al final del viaje, quizás entre los bloques de granito que arrastra el hielo de la Mer de Glace, quizás en alguna grieta o un sumidero terrible de los que tragan y no escupen lo que engullen. Seguro, nació en este maravilloso lienzo:
Gracias Rizos, David, Sergio y Jesús por estos inolvidables días de montaña.

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