10 septiembre 2013

Gredos: Dioses salidos, 6 latas 6 y tormentas.

Un hito de cervezas va a marcar el destino de los próximos días. Este futuro se nos muestra al poco de amanecer en la Laguna Grande de Gedos, junto al Elola. Ambos, y nosotros también, a la 'sombra' del ilustre Almanzor, republicano, por cierto, como veremos más tarde.
La imagen muestra, sin duda, el palcer vivido durante unos cuantos días en 'los entrañables' Gredos. Se trata de la segunda jornada, pero el orden va a importar poco.
Partimos de La Plataforma pasado el mediodía con rumbo a la Laguna Grande y el Elola. No recorba yo que las cabras fueran tan descaradas, tan desvergonzadas. Michel las saluda cordialmente y el secretario finalmente les ofrece un pedazo de barrita energética al que no hacen ningún asco.
Es parar a echar un bocadito, mover un pelín los envoltorios de los alimentos y estar rodeados de un par de docenas fácilmente...
Hacía más de nueve años que no me movía por estos parajes y casi todo sigue igual. La senda de acceso al Elola está muy currada. Allí, con el sol poniéndose detrás del Almanzor nos hacemos un par de cervezas bien frías que templan almas y gaznates.
Llega la noche y con ella las explicaciones. Hemos escogido uno de los vivacs de la pradera con terraza sobre nuestras cabezas. Ahora toca vino y bocata prensado. Mientras la claridad da paso a una impresionante noche estrellada Michel me enumera cada estrella, cada cúmulo que aparece. Y me cuenta bonitas historias de griegos, de dioses salidillos cuyo único fin era acabar en la cama con la hija del enemigo o con la esposa del contrincante. Indudablemente el sexo es uno de los principales motores del mundo, le pese a quien le pese.
La noche se sucede tranquila y amanecemos en este portal de Belén tan precioso como los dulces sueños que me vinieron creyéndome uno de esos dioses empalmadetes de la mitología griega...
Me levanto un poco antes que mi compi y salgo a pasturear por la zona. Veo cómo poco a poco el líquen amarillo gana la batalla al granito gris. Recorro arroyos secos, praderillas, musgos y restos de vivacs en los alrededores.

6 LATAS 6
En uno de ellos me paro a admirar a un par de machos cabríos con unos cuernacos de pavor y mi vista se centra en una bolsa de plástico abandonada a su suerte. Me arrimo y le veo volumen, empaque, consistencia. La abro delicadamente y descubro uno de los tesoros de la expedición. Se trata de un brick de zumo de no sé qué y 6 latas 6 de medio litro cada una de cerveza. Miro a mi alrededor. Son las 8 de la mañana y veo por allí a 0 personas 0. Vence el diablillo que llevo dentro y escondo una a un par de metros de uno de aquellos cabrones que me mira curioso. Lo hago a modo de peaje. La idea es regresar, desayunar con Michel y arrear, pasar por aquí y desenterrar mi tesoro. En caso de que esté el total del mismo, pues repartir botín y seguir marcha.
Así suceden las cosas: Regreso, desayunamos, intrigo al colega con lo del tesoro, pasamos por el punto 'X' (la X marca el tesoro ¿no?, no es porno griego celeste) y, efectivamente, allí están las cinco latas, y a los pies del guardián cornudo la sexta. Litro y medio a cada mochila y birras bytheface para el resto de la aventura.

ALMANZOR, PRIMERA BIRRICA
El tiempo (no meteo) es irrelevante, pero diré que invertimos 2,5 horas aprox hasta el Almanzor. Hasta la base de la trepada para ser más precisos. Un Almanzor que me emociona por su republicanidad... Aún así mamones marranacos igualmente todos aquellos que enguarran el monte de ideología y propaganda, sea o no afín a mis pensamientos.
Además, añadir que le han arrancado esa cruz de hierro labrado y forjado que lucía en su pilón y más tarde encontré en una grieta del destrepe. Así las cosas.
Estamos en los días centrales de la semana y por allí se mueve poca gente. la cima es nuestra, exclusivamente nuestra. Entre uno que bajaba, otro par que no se decide a subir y dos que llegan después de nuestro descenso, la cima es completamente de Michel y mía.
Después de disfrutar de las alturas, del camino recorrido, de contemplar el paisaje, de razonar brevemente sobre las circunstancias de la vida, nos hincamos el primer medio litro a medias y otro bocata prensado de esos que se curra Álvaro. Hay un trozo de sobrasada comprimida igualmente que va quedando en la cola, es que así, sin pan para acompañar...
Y mientras todo lo dicho las nubes van llegando, van acariciando la ladera sur, oscureciéndola y ganando poco a poco la totalidad de la sierra. Dan malo para mañana pero tiene prisa y empreñarán antes. Ya lo veremos.

INGENIEROS DE MONTES
Salimos del Almanzor en dirección a La Galana dejando la cresta a la izquierda. Cada vez aquello se encapota más, aunque a ratos sale el sol. Llegamos a las Cinco Lagunas y viendo el panorama dedicamos buena parte de la tarde a recorrer las lagunas y a buscar un vivac. Cuando nos instalamos en uno que parece suficientemente protector, nos arrimamos a la segunda laguna empezando por la de arriba y nos pegamos un baño aprovechando un rayito de sol. El agua no está demasiado fría, no nos hacemos unos largos ni charlamos con los güevos a remojo como en la calita, pero sí, hay baño. Después comemos y nos hincamos otra birrita.
Este vivac no nos acaba de convencer. Unos madrileños que encontramos en el Almanzor nos hablaron de un par de buenos refus en la laguna cimera. Decidimos arrimarnos para explorar por allí y, efectivamente, cambiamos de residencia. En primera instancia nos inclinamos por uno bastante recogidito...
Aunque como buenos indecisos volvemos a cambiarnos de domicilio después de encontrar otro casi perfecto, es decir, cuadrado, levantadito de muros... pero desprovisto de techumbre. Pero bueno, haciendo de ingenieros de montes, decidimos emplear un plástico que hay en el de la foto anterior y la rafia para construir un tejado resueltito para la ocasión. Añadir que cada vez está más enmarronado el cielo, se oyen truenos en el valle de al lado y la noche cae, impepinablamente, es lo que viene después del día. Y así queda el tema:
Los dos palos sirven de espléndidas columnatas. En primer término y arriba el plástico del otro vivac y lo verde la rafia. Cenamos, vino y birra y en ese lapso, la tormenta que se nos echa encima. Aquello que hace aguas y desde dentro vamos reparando como podemos. Al rato cesa de llover y una fenomenal ráfaga de viento se lleva una parte de la cubierta. Salimos y volvemos a reparar, más piedras, cordinicos por aquí y por allá y para casa. De nuevo tormentón. Aquello lo soporta campeonamente y se convierte en chispoteo. Las once y pico de la noche. Caras de póquer. Las capas a mano por si hay que dormitar sentados y liados en ellas y finalmente, pasando de todo y que sea lo que sea, nos metemos en el saco... Y qué noche la de aquel día... Vuelvo a soñar, pensad lo que querais.

¿TRITONES?
Para ser más precisos la salamandra de Gredos. Aunque para mí siempre serán tritones... ¡tritón, tritón, tritoooooooooooooón! (léase canturreando con misterio).
Hermosa criatura ¿verdad?. Tan hermosa como agilipollada. Su única defensa reside en su capacidad de camuflarse. Por su velocidad y destreza no se caracteriza precisamente. No sé si al paladar de los depredadores será amarga y desagradable, repelente como arma disuasoria, pero atontada, diez pueblos. Esto además de cientos de miles de millones de diminutas ranitas que saltan a nuestros pies a casi todas horas.
Desmontamos la paraeta e iniciamos la ascensión hacia la Portilla del Rey. Vamos tranquilos, contándonos cosas que entran más en lo personal que en lo propiamente bloguero y siempre gozando de cada paso, de cada piedra de la montaña y del amor y la amistad que nos une...
A partir de la Portilla iniciamos un descenso hasta el Elola, salvo un repechoncico, bajo un día soleado y maravilloso que nos invita cada vez más a buscar una 'calita' de altura. Michel lleva un rato sin quitarle ojo a una poza que remata El Gargantón, un buen lugar para almorzar-comer (última cerveza) y refrigerarnos...
Almuerzo en El Gargantón from Jaime Escolano on Vimeo.
Efectivamente, un lugar excepcional donde recordamos sensaciones y proyectamos nuevas emociones...
Y como se puede apreciar, las nubes regresan a nuestro lado. Decidimos volver al Elola con la idea quizás de vivaquear, quizás de pernoctar como señores en el refu. Esta segunda opción es la que va a cuajar dado que de camino empieza de nuevo a llover. Llegamos justitos cuando la tormenta arrecia.
Momento cacho de sobrasada con biscotes del refu, medio litrillo de vino y charraeta mientras se disipa el mogollón.
Es pronto, sale el sol y quemamos nuestro último cartucho dando un último paseo por la contornada. Entre todas Michel selecciona la mejor de las pozas, nuevamente. Se desnuda. Se mete poco a poco y acaba por zambullirse... ¡Qué leches! El último baño en Gredos, qué bueno para los músculos...
De regreso los refugieros preparan la cena. Nos dicen que debemos esperar un poco que los caballos están a punto de llegar y mejor con pan del día que con el de ayer. Y ahí están ¡qué bueno!
Último día. Michel me cuenta que ha habido tormenta otra vez. No me he enterado. He soñado de nuevo, quizás que soy un dios griego a punto de poseer a la hija del trueno (gozando de día y de noche, para eso hemos venido)...
No soy un dios no, pero feliz de cojones sí. Privilegiado de haber estado con Michel perdido por estas hermosas montañas unos días, compartiendo más lo humano que lo divino y excitándome una tras otra vez con los colores y texturas de una sierra a la que le tomé cariño hace ya muchos muchos años.
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La ruta: Plataforma de Gredos - Fuente de Los Cavadores - Los Barrerones - Circo de Gredos, Ref. Elola - Almanzor - Portilla de Los Cobardes - El Venteadero - Portilla de Cinco Lagunas - Cinco Lagunas - Portilla del Rey - El Gargantón - Circo de Gredos - Los Barrerones - La Plataforma

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola, Jaime:
me has traído a la memoria unos días que pasé por Gredos hará ya 12 ó 13 septiembres y desde entonces estoy deseando volver. Nosotros no pudimos bañarnos y llevábamos puesta toda la ropa de la mochila a la vez. No pudimos subir al Al-Mansur por mal tiempo. Tan mal tiempo que dos días hubo que pasarlos entre Ávila, Segovia y Navarredonda viendo cultura y palacios por lo mal que se estaba arriba. recuerdo nuestra pelea de bolas de nieve en el glaciar con un moreno de playa de la leche.
Me gusta tu blog. Te saludé hace tres domingos, creo, en la cima de la S Grossa mientras iba con la BTT haciendo el recorrido de la pre-Marcha Alicante.
Saludos y a seguir así.
P.D. Vayas buenas lluvias han caído por aquí. Estaría la cosa perfecta para ir al B Relleu. Saludos al Rizos, que fue mi profe en mi curso de barranquismo de la FVM.
Pablo